viernes, 11 de octubre de 2019

Una historia de puentes jubilados. Segunda parte.

En un post anterior conté la historia del antiguo puente sobre el río Guadiana al norte de Villanueva de la Serena. Un puente jubilado. Pero no pude acabarla al faltarme algunos datos.

Casi tres años después la retomamos y concluimos.

Lo primero que quiero destacar es el ingeniero de caminos, canales y puertos que lo proyectó, D. César Villalba Granda, autor de tres de los grandes puentes de Extremadura: el de los Suspiros, sobre el río Guadiana cerca de Montijo, el de Alarza sobre el río Tajo, hoy bajo las aguas del embalse de Valdecañas y este del que hablamos en el post, también sobre el río Guadiana.

(Puente de los Suspiros. Lobón. Río Guadiana)
(Puente de Alarza. Bohonal de Ibor. Río Tajo)
Grandes puentes sobre grandes ríos.

Gran ingeniero y ciertamente desconocido en Extremadura pese a estas grandes realizaciones, siempre tuve curiosidad por ver una foto de él hasta que hace poco la conseguí.

César Villalba Granda. Ingeniero de caminos, canales y puertos.
Extraída del libro "Ildefonso Sánchez del Río Pisón: el ingenio de un legado".
Fundación Juanelo Turriano
El puente del que estamos tratando sobre el cauce principal del río presentaba este aspecto al poco de inaugurarse.

Extraída del libro "Ildefonso Sánchez del Río Pisón: el ingenio de un legado".
Fundación Juanelo Turriano
Lo primero que quisiera destacar de esta magnífica fotografía es que nos fijáramos en algunas características del puente que va a experimentar importantes cambios en el futuro.

Una de ellas es que el vano va a ser salvado con dos arcos rebajados independientes y, la otra, es que sobre la pila aparecen una especie de balcones con su ménsula destacada.

Dejábamos en la primera parte del post a nuestro puente construido, con sus dos desagües adicionales, salvando el valle del Guadiana.

Por él pasó una guerra civil y debido a su posición tan estratégica se le incorporaron construcciones bélicas como un nido de ametralladora que lo dominaba, en la margen sur, desde la altura y que todavía se conserva.



Sin embargo, esta situación iba a quedar totalmente trastocada con la gran riada de 1947.

En el vuelo americano de 1945 podemos ver el puente y sus dos desagües en perfecto estado.


Y en el vuelo americano de 1956, casi 10 años después de la riada, se pueden apreciar los destrozos producidos en los desagües.


Si ampliamos la foto podemos ver cómo quedaron los dos desagües.


Esta foto, además, nos da una información adicional. La carretera no se desvió por los puentes del ferrocarril de la línea Logrosán-Villanueva de la Serena, sino que se realizó una simple variante, con un badén para salvar el brazo del Guadiana.

Esta solución provisional permitió dar tráfico casi todo el año, pues el puente grande salvaba el cauce permanente del Guadiana y el badén solo se cortaba cuando el río también discurría por el cauce secundario, solo en las épocas de riadas.

Si nos acercamos más en las fotos aéreas, podemos apreciar que el desagüe de tres vanos sufrió el descalce del estribo sur que llevó a la ruina de un vano, mientras que los otros dos todavía se mantenían en pie.


En las siguiente fotos podemos ver desde el suelo los efectos de la riada en ese desagüe.

(Fototeca Plan Badajoz. Diputación de Badajoz)
(Fototeca Plan Badajoz. Diputación de Badajoz)

El desagüe de dos vanos directamente desapareció.


Quedando únicamente la pila central como testigo de excepción de la gran riada.

(Fototeca Plan Badajoz. Diputación de Badajoz)
(Fototeca Plan Badajoz. Diputación de Badajoz)
Mi colega Jesús García Domínguez me ha conseguido fotografías de su abuelo materno, Miguel Domínguez Bartolomé, del paso en barcas cuando el Guadiana venía crecido y no era posible vadear los desagües del Guadiana.

Tocaba pasar en barca.

La fecha viene en el reverso de las fotografías: 17 de marzo de 1951, apenas cuatro años después de la riada.

(Foto: Miguel Domínguez Bartolomé)
(Foto: Miguel Domínguez Bartolomé)

En esta última se adivina el paso de barcas que estaba en servicio.

(Foto: Miguel Domínguez Bartolomé)
(Foto: Miguel Domínguez Bartolomé)
Una perspectiva del puente sobre el cauce principal del Guadiana que no resultó afectado por la riada del mismo día.

(Foto: Miguel Domínguez Bartolomé)
Otra foto me ha conseguido, esta sin fecha, del barquero, Manuel Sánchez "El chico".

(Foto: Miguel Domínguez Bartolomé)
Surgió de nuevo la necesidad de la reparación de este importante eje de comunicación para Villanueva de la Serena y su comarca.

Y aunque el gran puente permanecía en pie sin ningún menoscabo, era lógico que se resolviera la situación de los desagües.

Esta reparación se haría con las obras incluidas en el Plan Badajoz, uno de los múltiples posts pendientes de este blog.

Y se resolvería no reconstruyendo los desagües, sino realizando un nuevo puente, que es el que actualmente podemos ver, y la construcción de un canal de desagüe ya perfectamente marcado.

Al final, el valle del Guadiana se salvaba con dos puentes: el de César Villalba Granda, sobre el cauce principal, y el del Plan Badajoz, en la canalización de desagüe a la izquierda, que podemos ver en segundo plano en esta excepcional foto aérea del valle del Guadiana. Los tres puentes en primer plano son los de la efímera línea de ferrocarril Logrosán-Villanueva de la Serena.

(Fototeca del Plan Badajoz. Diputación de Badajoz)
Entre las fotos de Manuel Ferrera Méndez, ingeniero jubilado de la Demarcación de Carreteras del Estado en Extremadura, que sirvieron para realizar el post de "Los puentes del Zújar en la BA-400. Años 60", encontré dos del puente recién construido.

(Foto: Manuel Ferrera Méndez)
(Foto: Manuel Ferrera Méndez)
Y otra, que no me resisto a incluir, de la intersección norte.

(Foto: Manuel Ferrera Méndez)
En la actualidad podemos ver el puente que no ha cambiado desde su construcción, salvo por la barandilla.




Como sucede con puentes construidos en diferentes épocas, problemática que ya reflejé en el post "Los estrechos puentes de Medellín", nunca se construyen con igual ancho, siendo mayor, lógicamente en los más recientes.

Así, el puente del Plan Badajoz era más ancho que el de César Villalba.

Siendo en los años ochenta el eje de salida hacia Madrid desde Villanueva de la Serena, se abordó la obra de ensanche del tablero del puente.

Se realizó entre los años 1986 y 1987, con una inversión de 101,4 millones de pesetas de la época (unos 610.000 €).

La ampliación del tablero llevó consigo también hacer monolíticos los dos arcos, funcionando a partir de ese momento como uno.

En la siguiente foto podemos ver esa unión de los arcos.


En esta foto podemos apreciar algo también muy interesante. El puente funcionaba de una manera muy sencilla. El tablero sobre los arcos descansaba sobre ellos y la parte del tablero sobre las grandes pilas descansaba sobre las mismas, con una junta entre ellos. No había transmisión de esfuerzos entre vanos y pilas a nivel de tablero.

Cuando se hizo la ampliación del tablero, la parte del arco se encofró de manera monolítica con el arco, y sobre la pila se dispuso una placa simplemente apoyada sobre ella, de tal manera que la antigua ménsula decorativa se conservaba pero no tenía efectos resistentes.

Con el paso del tiempo, la junta entre vano y pila tenía que dar continuidad a dos partes del puente que trabajaban de manera muy diferente: la elástica del arco y la rígida de la pila. Esa continuidad se fue perdiendo con el tiempo y la aparición de un pequeño escalón, junto con los impactos del tráfico pesado, originó que se partiera una de esas placas ménsulas sobre la pila.

El resto del puente no tenía ninguna patología destacable, solo el menoscabo achacable al tiempo transcurrido, perfectamente solucionable con labores de conservación y mantenimiento.

La solución sencilla fue cambiar esas placas sobre las pilas por unas prefabricadas. De hecho, si el lector se fija bien en la foto anterior, puede apreciar sobre las pilas las placas nuevas, de menor canto, pues eran prefabricadas.

Sin embargo, la sustitución de esas placas requirió el corte del puente unos días y llevó a una intensa campaña para que se construyera un nuevo puente sobre el río Guadiana.

Paradojas de la vida, después de jubilarse, se puso en servicio durante unos días para proceder a subsanar problemas que aparecieron en el nuevo.

Y así, tenemos actualmente nuestro puente jubilado, pasando el tiempo por él, sin ninguna intervención de conservación ni mantenimiento, que a la larga le llevarán a la ruina.


Triste destino para tan magnífico puente.

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