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domingo, 19 de mayo de 2019

N-V, el fin de una historia.

Si hay una carretera que está en el recuerdo de todos los que hemos viajado por Extremadura, esa es, sin duda, la antigua N-V, carretera nacional radial que partiendo de Madrid la conecta con Portugal por Badajoz.

(De Kalh - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, http://bit.ly/2V6NRdm)
La otra quizás sería la N-630, de Gijón a Sevilla, que cruza Extremadura de norte a sur y que ahora, al convertirse en autovía adoptó la clave A-66, feliz coincidencia con la U. S. Route 66, la carretera madre de Estados Unidos.

Sin embargo, la N-V, con ese número en romano, no era una nacional cualquiera sino que era una radial que partía de Madrid.

Antiguo hito de la N-V en Villamesías (Cáceres)
Es una carretera que tiene mucha historia y está en el origen de la red de carreteras de España.

Como vimos en el post "Historia de las carreteras de Extremadura (I)", su origen se remonta al trabajo realizado por Bernardo Ward, irlandés al servicio de Carlos III, en 1779 titulado "Proyecto Económico". En ella programa las seis carreteras radiales básicas de la red española, hoy vigentes y que coincidían, aproximadamente, con las carreras de postas establecidas en 1720.

"Necesita España de seis caminos grandes, desde Madrid a La Coruña, a Badajoz, a Cádiz, a Alicante y a la raya de Francia, así por la parte de Bayona, como por la de Perpiñan; y de éstos se deben sacar al mismo tiempo para varios puertos de mar y otras ciudades principales...".

Podemos ver que ya el trazado de la futura N-V seguía el de una carrera de postas.


El 19 de julio de 1849 se aprueba la Ley de Pesas y Medidas por la que se adopta el sistema métrico decimal que será implantado en las carreteras mediante la Real Orden de 18 de diciembre de 1856.

En ella ya se indica que se midan con el nuevo sistema las carreteras radiales, con punto de partida en la Puerta del Sol, se coloquen postes indicadores de kilómetros y límites de provincias, según los modelos que se designen, y que se proceda a distribuir los peones, capataces y camineros con arreglo a las nuevas medias itinerarias.


El padre de la carretera, como de tantas otras, fue el rey Carlos III.

Ya aparecía, lógicamente en el primer Plan General de Carreteras que se concretaría en 1860 y sería la Instrucción de 23 de febrero de 1857 por la que se mandó que se midiesen y señalasen las carreteras radiales, tomando como punto de partida la Puerta del Sol de Madrid y se adoptó el sistema métrico decimal en ellas.

En la citada Instrucción venía indicada como la nº 8 la carretera de Madrid a Badajoz.

Todavía no había aparecido el número cinco por ningún lado.

También se indicaba el trazado de la citada carretera dentro de Madrid que se desarrollaba por las calles Mayor y de Esparteros, Plazuela de Santa Cruz, calles Imperial y de Latoneros, Puerta cerrada y calle de Segovia a la puerta del mismo nombre.


En 1858 se dictaron las convenientes disposiciones para que los ingenieros remitieran memorias descriptivas de los trabajos hechos en el año anterior. Esta ingente cantidad de datos obligó a la necesidad de realizar una nomenclatura de las carreteras para evitar la confusión de los mismos.

Ya no solo se iban a denominar las carreteras por su origen y final, sino que se numerarían las líneas con arreglo a un principio fijo que señala a cada una un lugar determinado en el cuadro general.

El principio adoptado fue "empezar la numeración por la carretera de Madrid a Irún y seguirla de izquierda a derecha por las demás que, partiendo de la corte, van a terminar a las fronteras o puertos, continuando después por las carreteras que empalman con la primera, luego por las que entroncan con la segunda y así sucesivamente".

Y así fue cómo se asignaron los números a las seis carreteras radiales.


A la carretera radial de Badajoz se le asignó el número cinco, origen de la N-V y de la A-5.

Sin embargo, el número romano no había hecho aparición.

La construcción de los 409,312 km de la carretera se finalizó en 1867, según podemos ver en la "Memoria de Obras Públicas correspondiente a los años 1867, 1868 y 1869".


La historia de la carretera fue desarrollándose conforme a los planes de acondicionamiento y mejoras que se fueron completando en los años siguientes.

Así fue parte del Circuito Nacional de Firmes Especiales de 1926, que permitió tener un nuevo firme de base bituminosa, la supresión de pasos a nivel y la mejora de travesías, curvas y rasantes.


Después de la Guerra Civil y como consecuencia de los daños infligidos a las infraestructuras, se redactó el Plan General de Obras Públicas en 1940 que trajo consigo la recatalogación de todas las carreteras y nuestra carretera pasó a denominarse N-V, de Madrid a Badajoz.


En los mapas del Plan ya podemos ver la N-V.



En los años cincuenta, el Plan de Modernización de la Red de Carreteras Españolas iba a traer importantes novedades a nuestra carretera nacional radial.

 

Como hemos visto en post anteriores, y solo por citar los más importantes, se iban a realizar nuevos puentes sobre el río Almonte y sobre el río Guadiana tanto en Mérida como en Badajoz.

Con el paso de los años, se acometió el ensanche de la carretera a los 12 metros, dos carriles de 3,50 y arcenes de 2,50 m, dentro de las actuaciones comprendidas dentro del plan REDIA.

Este ensanche no fue en toda la carretera, conservándose cuellos de botella como el puente de Almaraz.

Sin embargo, la historia de la carretera cambió drásticamente con la llegada de los años ochenta y la conversión en autovía de las carreteras nacionales radiales.

La conversión se realizó, visto desde la tramposa perspectiva de más de treinta años después, por el desastroso método de aprovechar la calzada de la antigua carretera como primera calzada de autovía y construyendo una nueva al lado para conseguir la duplicación que se perseguía.

Esto llevó aparejado, entre otros, los siguientes efectos perversos:

  • No era cierto que se ahorraran en expropiaciones, pues los accesos a la calzada de la antigua carretera ya no podían hacerlo a la nueva autovía y era necesario proyectar un camino de servicio que los conectara con los enlaces y eso implicaba una expropiación de terrenos necesarios.
  • Las dos calzadas tendría diferentes características geométricas. De hecho, la calzada que aprovechaba la antigua carretera, aunque se mejoraba, no cumplía en muchos tramos la velocidad de 120 km/h. Después de muchos años señalizada a esa velocidad, ahora aparecen un montón de tramos limitados a 100 km/h, para alegría de la Dirección General de Tráfico y los efectos recaudatorios de los radares móviles. Es por nuestra seguridad, dicen.
  • Que la antigua carretera nacional N-V desaparecía bajo una de las calzadas de la nueva autovía y reaparecía en las localidades por las que discurrió históricamente, debido a las variantes necesarias.

A todo esto se une la total falta de planificación del Ministerio de Fomento que convierte carreteras en autovías y no aborda una clasificación integral de su nomenclatura.

En 1995, mediante el R. D. 1052, de 23 de junio, se modifica la Red de Carreteras del Estado y, a pesar de estar prácticamente concluida la conversión en autovía de la N-V, conserva dicha denominación para la autovía y otorga la de N-Va para los tramos antiguos de accesos a las localidades de su trazado.


Algo totalmente absurdo.

Empiezan a aflorar los carteles con la N-Va que como veremos todavía se mantienen en la actualidad.

El R. D. 1231/2003, de 26 de septiembre, vuelve a modificar la nomenclatura y el catálogo de las autopistas y autovías de la Red de Carreteras del Estado. En él aparece ya la denominación A-5.

Pero como es imposible hacer las cosas bien al 100 %, se aborda el cambio de denominación de la autovía, quitando "Autovía de Extremadura" ya apareciendo el de "Autovía del Suroeste". Nombre discutible, pero coherente.

Por supuesto, la primera Demarcación de Carreteras en quitar los carteles de "Autovía de Extremadura" en la A-5 fue, precisamente, la de Extremadura. Hasta hace poco todavía era posible ver el antiguo cartel en la variante de Talavera de la Reina hasta que se quitó de una manera no muy ortodoxa.


El cartel, ya bastante deteriorado, se reaprovechó malamente durante un tiempo, aunque ya está renovado totalmente. La impresión que daba era bastante deprimente.

No solo hubo esa tropelía en el catálogo, sino que también se adoptó, para la A-66, la denominación de "Autovía Ruta de la Plata" de claros orígenes ferroviarios en vez del más bonito, y que ya estaba implementado en varios tramos contruidos, "Autovía de la Plata".



Con la denominación oficial de A-5 parecía claro que ya no tenía sentido mantener el absurdo de la N-Va, y lo suyo era cambiar a la denominación histórica de N-V en los tramos antiguos.

Han pasado 16 años desde que se cambió a A-5 y todavía se están renovando paneles con la denominación N-Va.


Una falta de criterio evidente.

Y según la Ley de Murphy, "todo es manifiestamente empeorable", la puntilla de la N-V ha venido con la Ley 37/2015, de 29 de julio, de carreteras. En su anexo II, Catálogo de la Red de Carreteras del Estado, no solo aparece el cambio a N-5, sino que además también N-5a.


Cuando vi el Anexo II de la Ley, me pareció un error o al menos un criterio bastante discutible.

Creo que en todo caso denota una falta de sensibilidad hacia la historia de las carreteras y creo que es injustificado el cambio de denominación, pues precisamente los tramos que ahora se señalizan como N-5 son precisamente los originales de la N-V que todavía se conservan.

Y si en algún momento no está justificado el cambio de denominación es precisamente ahora, pues la N-5 no es una carretera continua. Se apoya en la A-5 y aparece y desaparece, cual ojos del Guadiana, en su recorrido entre Madrid y Badajoz.

Como siempre, si recorres la A-5, se puede apreciar que la primera en cambiarlo todo es la Demarcación de Carreteras del Estado en Extremadura y precisamente en un tramo en el que estaría más justificado que nunca el mantener la antigua denominación.


Se trata del tramo al que dediqué el post "Recorriendo la antigua carretera de Extremadura", entre el puente del Almaraz y el del Almonte.

Se ha hecho el cambio de las señalizaciones, tanto en los carteles de la autovía A-5, con un fallo evidente al no marcar la orla en blanco al cajetín rojo de la A-5 sobre el fondo azul,


como en los puntos kilométricos y miriamétricos.



Siendo el Ministerio de Fomento el responsable de la gestión de su red de carreteras y, por lo tanto, de su denominación, poco puede discutirse sobre su competencia para adoptar estos cambios, pero sí se le puede pedir un poco de más respeto por la historia de sus carreteras.

Posiblemente no tengan pensado realizar un programa como el "National Scenic Byways Program" de la Administración Federal de Carreteras, "Federal Highway Administration (FHA)" del Departamento de Transporte del Estados Unidos en el que se reconocen carreteras y se señalizan como tal cuando tienen una o más de las siguientes seis cualidades intrínsecas: arqueológica, cultural, histórica, natural, recreacional y paisajística.


Y estos tramos de antiguas nacionales radiales, que han quedado como cápsulas en el tiempo, con un tráfico muy residual, pero con grandes valores como los considerados en el programa anterior, deberían conservarse, en cuanto a señalización, con su denominación antigua, para preservar el recuerdo de lo que fue: una carretera muy importante para todos aquellos que la transitamos.

Esperemos que el Ministerio de Fomento, si no recupera su historia, al menos, que no contribuya a perderla.

Aunque, desgraciadamente, con los nuevos tiempos, esto sería mucho esperar.

Aún estamos a tiempo.

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sábado, 22 de diciembre de 2018

Jornada sobre Patrimonio de Obras Públicas

El pasado 29 de noviembre de 2018 se celebró en la Escuela Politécnica de Cáceres de la Universidad de Extremadura una jornada sobre "Patrimonio de las Obras Públicas en Extremadura. Veinte siglos de patrimonio de puentes: conocer para conservar".


La jornada estaba incluida en las acciones a realizar con motivo del convenio entre la Junta de Extremadura, a través de la Dirección General de Infraestructuras de la Consejería de Economía e Infraestructuras, y la Universidad de Extremadura.

Como ya comenté en su momento, hace dos años ya, en el post sobre el Inventario de Puentes de Extremadura (IPEX), estábamos detrás de la firma de un convenio entre Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura con un doble objetivo: conseguir la publicación en papel del IPEX como documento histórico de indudable valor y la realización de una publicación sobre una serie de puentes representativos a los que se les aplicarían las más modernas técnicas de digitales de documentación.

Como ya comenté, del IPEX había circulando por internet tres pdf, uno por cada tomo, de una versión muy preliminar del mismo, pero no se había hecho ninguna edición en papel.

En mi post enlacé esos tres archivos después de hablar con Máximo Cruz Sagredo, ingeniero de caminos y profesor de la EPCC, artífice del mismo. Hablamos de retomar un convenio fallido anterior y lograr la publicación en papel del IPEX con la idea de que estuviera disponible en todas las bibliotecas, escuelas, colegios profesionales, etc., a los que les pudiera interesar.

Después de muchas vicisitudes, pudimos poner en marcha el convenio y sus frutos más evidentes quedan reflejados en este post del blog.

Por una parte, una nueva edición, más cuidada, del IPEX que podemos ver en la siguiente foto.


Los 100 ejemplares que se imprimieron, con sus tres tomos, no se sacarán a la venta, sino que se enviarán, como ya se ha indicado, a bibliotecas, escuelas de ingeniería, colegios profesionales, etc.

No obstante, si estás interesado en él, como fuente de datos sobre nuestros puentes, sus correspondientes ficheros en pdf se pueden descargar desde estos enlaces:


Dentro de los diferentes trabajos a realizar dentro del convenio, uno de ellos era la realización de una jornada en la que presentar los frutos del mismo.

Esta jornada que refiero en el post es, pues, consecuencia del convenio.

Se articuló en seis ponencias o conferencias, todas relacionadas sobre el patrimonio de las obras públicas.

Fue inaugurada por el Director General de Infraestructuras, D. José Luis Andrade Piñana, y en el mismo acto estuvo presente el Director de la Escuela, D. Pablo García Rodríguez, siendo el moderador y presentador de los diferentes ponentes D. Juan Pedro Cortés Pérez.


La jornada se articuló en dos partes:

  • Una primera denominada "El patrimonio de las obras públicas: los puentes" de temática más general e histórica, con tres ponencias.
  • Una segunda denominada "La gestión de la conservación de los puentes" en la que se abordarían cuestiones más concretas sobre conservación, con otras tres ponencias.

La asistencia fue numerosa, aunque como profesor asociado de la Escuela me hubiera gustado que hubiera sido mayor. Entiendo que los alumnos estaban a otra cosa, con trabajos, pensando en exámenes, etc., pero creo que era una magnífica oportunidad para darse un "baño de realidad", tan escaso en la actual universidad, y fue desaprovechada por muchos.


Más teniendo en cuenta de que se trata de una faceta del trabajo con mucho futuro: la conservación de lo construido, que no se puede obviar y ahí está el colapso del puente de Génova para recordárnoslo permanente.

Obcecados con la construcción, muchos de nuestros alumnos olvidan, o no se les hace ver, que hay muchos más sectores en los que pueden trabajar con su titulación. Pero eso es otra cuestión.

Cuando anunciamos la jornada, mucha gente interesada no pudo asistir a ella por motivos laborales, era un jueves por la mañana, y comentaron que si era posible acceder a las ponencias y este post intentará dar respuesta a esa demanda.

A continuación las ponencias que se presentaron.


El valor patrimonial de los puentes: algunas razones para quererlos más.


Javier León González, de la Universidad Politécnica de Madrid, nos habló sobre los puentes, sus historias, interrelacionó su construcción otras facetas de la vida y nos dio otro punto de vista que muchos de los asistentes a la jornada no habíamos llegado ni siquiera a intuir.

Fue una ponencia que, personalmente, me hubiera gustado que todos los alumnos de ingeniería civil la hubieran visto.

Javier me ha autorizado a publicarla en el blog y puedes descargártela en el siguiente enlace, aunque el lector debe tener claro que el pdf de la presentación no hace honor a ella, pues se pierden muchos de los comentarios y apreciaciones que hizo.

Retrospectiva sobre el IPEX. Líneas de trabajo para los puentes de Extremadura.

La siguiente ponencia la impartieron Máximo Cruz Sagredo y Mercedes López, verdaderos artífices del IPEX y causa primordial del convenio firmado y la jornada celebrada.


Máximo recordó el origen del IPEX y la importancia del mismo, sin ninguna presentación, y Mercedes presentó posibles líneas futuras de trabajo para los puentes de Extremadura con una presentación de la que desgraciadamente no he podido conseguir autorización para publicarla aquí.

Puesta en valor del patrimonio de las obras públicas en Extremadura: la documentación digital de puentes históricos.

En esta ponencia se describían los métodos más modernos de documentación digital de puentes históricos y el fruto del convenio.

La portada del libro que se ha editado, en el que se ha aplicado dicho método a ocho puentes singulares y característicos de Extremadura, es la siguiente.


El libro, del que se imprimirán 400 ejemplares, no está a la venta. Si quieres tenerlo en pdf, puedes descargarlo en el siguiente enlace:

Veinte siglos de patrimonio de Extremadura en ocho puentes

En las jornadas se presentó una versión preliminar de él, en tapa blanda, para que los asistentes pudieran hojearlo. La realidad fue que quien lo cogía, se quedaba con él y desapareció en poco tiempo.

La ponencia fue presentada por los tres profesores de la Universidad de Extremadura que han trabajado en el libro y en el convenio realizado.


Cada uno de ellos presentó una parte del trabajo. Puedes descargar presentación pinchando en el enlace.

  • Adela Rueda Márquez de la Plata se centró en la documentación. Enlace.
  • Juan Pedro Cortés Pérez en la elaboración de la documentación digital de puentes históricos. Enlace.
  • Pablo A. Cruz Franco. En la elaboración de la maqueta del puente de Alconétar que estaba expuesta fuera de la sala. Enlace.


Después de una pausa y un café, se abordó la segunda parte de la jornada en la que se abordaron aspectos concretos de la conservación de puentes.

Consideraciones sobre el mantenimiento desde la fase de proyecto. Experiencias internacionales.

José Romo Martín, director general de FHECOR Consultores ingenieros, impartió una interesante ponencia en la que se ponía de manifiesto un aspecto que ya se está teniendo en cuenta, sobre todo en las grandes infraestructuras: planificar el mantenimiento de ellas ya desde la fase de proyecto y no solo en la de construcción y, por supuesto, durante su vida útil.


Habló de aspectos concretos y con ejemplos como el nuevo puente sobre el río Mersey en Liverpool.


José me dio la autorización y la ponencia la puedes descargar en el siguiente enlace.

Intervenciones en puentes de fábrica, el respeto desde el conocimiento.

Gonzalo Arias Hofman, de INES Ingenieros consultores, dedicó la ponencia a detallar las razones para la intervención en puentes y presentó varios ejemplos, desgraciadamente fuera de Extremadura, en los que se pudo apreciar cómo pueden realizarse teniendo en cuenta conocimiento histórico y el respeto a la esencia misma del puente antiguo.


Los ejemplos de intervenciones realizadas son ciertamente magníficos. Gonzalo también me dio su autorización y puedes descargarte la presentación en el siguiente enlace.


Nuevo puente sobre el río Tajo en la zona de Alcántara. Origen y concepción.

La última ponencia me la reservé para explicar cómo fue el origen de la decisión de proponer la construcción de un nuevo puente sobre el Tajo en la zona de Alcántara.

En ningún caso se trataba, como el lector debe suponer, de un nuevo puente de Alcántara.


La ponencia, estrictamente, era la precuela de la que se dio por los redactores del proyecto en la FICON, en la que expusieron cómo van los trabajos de redacción del proyecto de construcción.

La idea de la ponencia era dar el punto de vista de la Administración responsable de la explotación y mantenimiento de la carretera de su titularidad que pasa por el puente romano de Alcántara, cuya problemática es la razón primordial de que se aborde el nuevo puente.

También poner de manifiesto que se han tenido en cuenta múltiples factores, como no podía ser de otra forma. Entre ellos, y de manera prioritaria, conseguir que el nuevo puente permita, además, una gestión posterior del puente romano adecuada y que no se convierta en un obstáculo para la misma.

En la ponencia hago una sucinta historia del puente romano y expongo las razones por las que se ha llegado a plantear la nueva estructura y se presenta el puente que actualmente se está proyectando.



La presentación puedes descargarla en el siguiente enlace.

Y comentar lo que ya he dicho anteriormente, que la presentación es solo un pequeño resumen de lo que expuse en la jornada, pero al menos permite hacer una idea de lo que se dijo.

También indicar que con mis alumnos de Seminario de Trabajo de Fin de Grado del curso pasado ya le dedicamos una tarde a debatir sobre este nuevo puente.


Y esto fue lo que dio de sí la jornada.

Espero que los que no pudieron asistir a ella al menos se puedan hacer una pequeña idea de lo que allí tratamos.

Es todo lo que pretendía.

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sábado, 11 de agosto de 2018

Puente romano de Alconétar y su extraña situación

El puente romano de Alconétar sobre el río Tajo formaba parte de la conocida calzada romana "Vía de la Plata" que iba desde Augusta Emérita (Mérida) hasta Astúrica Augusta (Astorga).

El puente de Alconétar en su situación original
Fue una hazaña increíble de la ingeniería romana y su fecha de construcción se desconoce, aunque los expertos lo daten del siglo II después de Cristo.

Se cree que estuvo en servicio hasta el siglo XIII cuando, por la falta de conservación, cayó en ruina y ya no era posible cruzarlo. Después solo la utilización de barcas permitía el paso del río.

(Foto Martín Gil)
Ningún otro puente fue construido en el vado para salvar el Tajo hasta el siglo XIX cuando en 1880 se termina el puente de ferrocarril de la línea Madrid-Cáceres-Portugal.

Era una celosía metálica de Eiffel, de los pocos puentes en España que se sabe a ciencia cierta su autoría.

Puente del ferrocarril de 1880 de Eiffel. Al fondo, el puente romano.
El puente de la carretera no se construiría hasta 1928 y todos ellos, menos nuestro protagonista romano, terminaron bajo las aguas del embalse de Alcántara en 1969.

El puente romano fue trasladado antes de la inundación y hoy está situado sobre el arroyo Guadancil y puede verse desde la actual N-630.


Toda la historia que he referido de manera muy resumida ya la conté en los post "El puente de Alconétar. Eppur si muove" y "Paso del río Tajo en el vado de Alconétar".


Sin embargo, el objeto del presente post es referir un hecho curioso sobre el puente de Alconétar.

Por mi deformación profesional, soy ingeniero de caminos, busco respuesta a preguntas no tan obvias sobre trazados de carreteras y localizaciones de puentes.

El proyecto de carreteras, sobre todo su trazado, es un arte en el que se deben conjugar múltiples factores, tales como la situación anterior a la construcción, minimizar afecciones, conseguir una buena funcionalidad con un presupuesto ajustado.

A fin de cuentas, manejamos caudales públicos que son de todos los contribuyentes.

En el proyecto de futuros puentes, un factor importante a considerar es el coste de construcción y como ya hemos indicado en otros posts la inversión necesaria es, aproximadamente, directamente proporcional a la longitud del puente.

Por ello, era preferible en las primeras carreteras que se construyeron proyectar puentes lo más cortos posibles y eso se consigue, en la mayoría de los casos, disponiéndolos perpendiculares al cauce. Esto implica en la mayoría de los casos la necesidad de realizar dos curvas de 90 grados a la entrada y salida del puente, pero en los primeros tiempos, de velocidades reducidas, no era importante.

Sin embargo, en el caso del puente de Alcónetar hay algo que parece que no acaba de estar bien.

La calzada romana salvaba el río Tajo mediante el puente de Alconétar aguas arriba de la confluencia del río Almonte, lo que exigía la construcción de dos puentes, sobre ambos ríos.

En el trazado de la vía por el vado de Alconétar podemos apreciarlo.


Para mí era un gran sinsentido y tenía anotado como tarea pendiente investigar este punto y elaborar un post sobre mis conclusiones.

Pero como suele ocurrir algunas veces, esa pregunta que te inquieta ya se la ha hecho otro colega tuyo y había hecho su propia investigación.

Así, en la revista RUTAS Nº 167 de la Asociación Técnica de la Carretera, de abril-junio de 2016, aparecía un artículo de Norberto Díez González, ingeniero de caminos, con un título muy clarificador: "Los romanos tenían razón".

Leído el artículo comprobé que era exactamente lo que tenía como tarea pendiente.

En el mismo, Norberto hace un repaso histórico de las calzadas romanas, de los grandes puentes construidos tales como el del Danubio por Apolodoro de Damasco y relata la historia del puente de Alconétar de manera detallada, en una extensión que supera con creces la apropiada para un post del blog.

Sin embargo, la parte más interesante es cuando empieza a discutir cómo los romanos eligieron el emplazamiento definitivo del puente.

De hecho, si vemos la situación del vado de Alconétar antes de la inundación gracias a la foto del vuelo americano de 1956, podemos ver que todos los puentes modernos están construidos aguas abajo de la confluencia del río Almonte.


Obviando criterios espurios actuales como el faronismo de algunas obras, el autor se centra en los dos que, según él, guiarían la actuación de los ingenieros romanos: coste y funcionalidad.

De los accesos al vado, el sur es el más accidentado, teniendo que ir a pendientes bastante elevadas para bajar a la cota de paso.

De hecho, si analizamos los trazados de las vías férreas y del ferrocarril actuales, podemos ver lo tortuosos que eran en el siguiente plano preparado por Norberto.

(Gráfico: Norberto Díez)
En negro, el trazado del ferrocarril, limitado a pendientes de 20 milésimas, se ve obligado a realizar una revuelta conocida como "La Herradura". En el caso de la carretera, en rojo, menos exigente con las rampas y pendientes, no se salva tampoco de un tortuoso trazado.

En el vuelo americano de 1956 se aprecian ambos trazados que todavía hoy podemos recorrer aunque estén abandonados.


En el caso de la calzada romana, en la que se podía llegar al 10 %, el trazado en verde es el siguiente:

(Gráfico: Norberto Díez)
Curiosamente vemos que el ferrocarril no llegó a afectar al trazado de la calzada romana, cruzándose con ella en dos túneles en su bajada al vado.

Ya sabemos que los romanos se decidieron por realizar dos puentes, uno más importante sobre el Tajo y otro menor, del que no quedan restos, sobre el Almonte.

Pero la pregunta a plantear es la siguiente: ¿Por qué los romanos no optaron por un único puente sobre el río Tajo que parece, a priori, el más corto?

Estudia las cotas de los diversos puentes en el vado y realiza una estimación de las longitudes de los puentes que se construyeron:

(Mapa: Norberto Díez)
La hipótesis de Norberto Díez es que los puentes del ferrocarril y de la carretera, en cotas superiores a 180, tienen largos terraplenes en su acceso norte, unidad de obra que los romanos preferían evitar.

Disponer un puente a una cota más baja, ahorraba terraplenes, disminuía la longitud del puente, pero lo hacía más vulnerable a las crecidas del Tajo.

Considera que los romanos determinaron la cota de la rasante del puente construido en 175, lo que dio lugar a una longitud de puente de 290 m a los que habría que añadir los 100 m necesarios para salvar el Almonte.

Con esa cota, si quisiéramos hacer un único puente sobre el Tajo, necesitaríamos uno de 400 metros, según los gráficos que aporta.

Aunque la suma de los dos puentes es casi la misma, hay que admitir que la construcción del puente en el Almonte sería mucho menos complicada que en el Tajo y más barata pues se podría realizar de materiales más baratos y fácilmente recuperables como la madera en el caso de que se lo llevasen las avenidas.

Es por ello, que Norberto Díez llega a la conclusión, en realidad a cinco, de que desde el punto de vista constructivo y funcional la solución adoptada por los romanos era hasta incluso más barata, más resistente y fácil de mantener.

Y aunque la cita en último lugar, a igual longitud de puentes, creo que la razón estratégica es la que decide finalmente la opción de los romanos.

La construcción de un puente para los romanos no solo es una cuestión económica y funcional.

También lo es militar.

Un puente te permite salvar un obstáculo como es un río del tamaño del Tajo, pero también tus enemigos pueden invadirte si se hacen con su control.

Ello lleva a que no solo es la construcción del mismo, sino que también una serie de instalaciones que permitan su defensa y ante ello, la opción de dos puentes, con un baluarte en medio sobre el cerro y la construcción de una mansio "Túrmulus" para controlar el paso de los puentes.

(Foto: Alkonetara.org)
En la foto anterior podemos ver el puente en su situación original, al fondo la torre de Floripes, como resto que queda del castillo que hubo en el cerro que defendía el paso por el puente, y el antiguo parador que allí existía cerca de la zona de barcas.

Por todo ello, estando totalmente de acuerdo con las hipótesis realizadas por Norberto desde el punto de vista ingenieril, quizás debería remarcarse como una condición también determinante la estratégica y militar.

Por último, indicar que el nombre de Alconétar parece derivar el árabe "Al kanastar", plural de "Al kantara", pues dos son los puentes que salvan el vado del Tajo y el Almonte.

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