miércoles, 21 de septiembre de 2011

El puente de Palmas de Badajoz.

El puente de Palmas ha sido siempre el puente de Badajoz.

De hecho, hasta que en 1959 se inauguró el de la Universidad, no existía otro puente para pasar el río Guadiana en la localidad.

El resto de pasos era mediante vados que estaban limitados a las épocas de estiaje del río. Esto da una idea de la importancia que siempre tuvo el puente para Badajoz.

El puente de Palmas fue construido en una fecha no determinada exactamente. Hay autores que lo refieren a 1460 y otros a 1511.

Sufrió grandes desperfectos durante su vida, unos por las avenidas, como la de 1876 y otros debidos las guerras.

Rotura del puente de Palmas por riada de 1876.
El caso es que el puente de Palmas fue transferido a la Junta de Extremadura en el año 1984 incluido en la carretera BA-511.

Para hacernos una idea de cómo era el puente podemos ver el siguiente vídeo:


Era una disposición un tanto curiosa, pues el tráfico rodado ocupaba todo el ancho del puente, mientras que los peatones se encontraban "desterrados" a unos laterales en voladizo, separado por unos pretiles de fábrica de ladrillo y granito.


Esta curiosa distribución de tráfico se materializó en 1910 mediante la construcción de los voladizos peatonales.

Antes del ensanche, el puente era compartido por peatones, carretas, vehículos e incluso un tranvía de tracción animal, cuyas carriles podemos apreciar en esta foto de la época.


(Foto: Vicente Rodríguez)
Recordemos que en esa época solo estaba este puente y no era posible renunciar a ninguno de los tráficos.

En la Gaceta de Madrid del 24 de mayo de 1908 se anuncia un "concurso para el proyecto y ejecución de unas aceras en el puente denominado de Palmas, sobre el río Guadiana, en la localidad de Badajoz, perteneciente a la carretera de primer orden de Madrid a Portugal, y ensanchar el pavimento de la parte del mismo destinada al paso de vehículos y caballerías".

Las bases del concurso eran las siguientes:


El adjudicatario fue la empresa de Eugenio Ribera y en su libro  de "Puentes de fábrica y hormigón" de 1925 aporta los planos de la solución que propuso al ensanche.


El detalle exterior de la ménsula de hormigón armado y la delgada placa con un ligero armado entre cada una de ellas.

El armado interior de cada ménsula era el siguiente:


Existía un tirante entre cada ménsula pareada que les daba estabilidad.

El grave inconveniente de ese tirante es que, como se vio, la necesidad posterior de colocar conducciones por el puente llevaba a la práctica imposiblidad de disponerlas dentro del mismo, colocándose colgada en el paramento exterior del puente.

Un detalle importante es que en la base octava del concurso se indicaba que se debía colocar una barandilla metálica exterior y entre el andén y el pavimento del firme se deberá reconstruir "un pretil con los mismos materiales y forma que los actuales, aprovechando la sillería del zócalo y albardilla y el ladrillo que resulte en buen estado después de la demolición".

Esta condición le pareció sorprendente a Eugenio Ribera y así lo hace constar en su libro.


El puente se fue deteriorando e incluso, como hemos ya indicado, se fueron añadiendo tuberías por el exterior de su paramentos para abastecimiento y toda clase de servicios, dando lugar a una estampa no muy estética.

Puente de Palmas con sus voladizos y tuberías colgadas.
En el año 2001 el estado de los voladizos peatonales y el general del puente hacen necesaria una rehabilitación en profundidad del mismo para poder asegurar unas mínimas condiciones de seguridad al tráfico rodado y peatonal.

El tiempo transcurrido había hecho posible la construcción de tres puentes más sobre el río Guadiana: el de la Universidad, el de la Autonomía y el Real, por lo que parecía razonable acometer una obra más radical, convirtiendo el puente en totalmente peatonal.

Para ello se planteó eliminar los voladizos de principios de siglo y disponer todos los servicios colgados en el interior del puente y una limpieza general.

También se proyectó una barandilla homenaje a las dos existentes, alternando tramos de barandilla metálica del voladizo peatonal con la de fábrica de ladrillo y granito que separaba ambos tráficos.

Puente limpio y barandillas alternadas
También se pusieron derechas las torretas del centro del puente y se realizó una limpieza general.

Torres en centro del puente
Por último, se dotó al mismo de una iluminación artística.

También se dispusieron hornacinas en el suelo con reproducciones de losas inscritas originales del puente antiguo que se conservan en el museo.

La obra se finalizó en 2003 y la población de Badajoz recuperó su puente.

Desgraciadamente no comentaré cómo han acabado las hornacinas que se dispusieron en el suelo y el destino que hacen algunos de los adoquines del paseo peatonal en que se ha convertido el puente.

Realización del adoquinado
Para finalizar, y como contraste a la primera foto del post, presento esta otras dos fotos con la rehabilitación completada, en las que pueden verse en la nueva estética del puente, recuperando la fisonomía anterior a 1910 con el pequeño homenaje de la barandilla metálica que fue parte importante de su historia posterior.

Aspecto final del puente rehabilitado
Contraste de la foto una vez rehabilitado con la primera del post
El puente, una vez rehabilitado, presenta el siguiente aspecto.

(Foto: Antonio Conchiña Benítez)
(Foto: Francis San Ru)
El puente recuperado para todos los pacenses.

Encontré en una exposición de pinturas el siguiente cuadro, de la pintora Rosalía González Estirado, en el que se pueden ver tres de los puentes de Badajoz: el de Palmas, el de la Universidad y el Real. Espero que no le importe que utilice una foto de su cuadro como final de este post.

Cuadro "Badajoz", de Rosalía González Estirado.

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