miércoles, 28 de mayo de 2014

Las casillas de peones camineros

En este blog dedicado a las carreteras, y sobre todo a su historia, faltaba un post sobre las casillas de peones camineros. Nada más paradigmático sobre la historia que dichas edificaciones que todavía, en un número muy escaso, se pueden ver a la vera de las carreteras.

Casilla en ruinas en N-630. Los Santos de Maimona.
Estoy haciendo un máster universitario y como trabajo final estoy preparando uno sobre dichas casillas en Extremadura. Este post es deudor de ese trabajo.

Para fijar el tema convendría hacer un poco de historia.

Hoy en día no se entiende que la red de carreteras, o comunicaciones por tierra, no sea de titularidad de la Administración. Sin embargo, no es hasta 1761, reinando Carlos III, cuando se plantea por primera vez la problemática de la red de carreteras en el contexto general de la política del Estado. Antes se desentendía totalmente de ellas, aunque muchos podrían asegurar que también lo hace en la actualidad.

Habría que hacer un inciso para resaltar que estas vías de comunicación adquirieron el nombre de carreteras pues eran las carretas los vehículos que discurrían por ellas. Esto se mantuvo en lo sucesivo aunque dichos vehículos cambiaron drásticamente y pese a que en 1941, con el Plan Peña, se hizo un serio intento de cambiar el nombre de carretera por el de camino, como ya publiqué anteriormente. Dicho intento, como puede verse, fue un fracaso.

Inicialmente se consideró que "haciendo el Rey el primer costo, como corresponde, es muy justo que en lo sucesivo mantengan estos caminos los pueblos mismos que disfrutarán el beneficio de esa providencia", pero en 1761 se redacta el "Reglamento para la conservación de los caminos en general" que contemplaba el establecimiento de los peones camineros cuya función principal sería el mantenimiento en buen estado de una legua de carreteras. Se levantaron entonces 49 casillas con el objeto de que el empleado de las obras públicas residiese junto al tramo correspondiente asignado, evitando de este modo los costes derivados del desplazamiento.

La Real Orden de 12 de junio de 1799 crea la Inspección General de Caminos, mediante la que se establece un cuerpo facultativo que proyectase y dirigiese todas las obras de caminos y canales y que en su punto noveno decía: “Que para conseguir que se planteen bien los proyectos relativos al trazado y alineación de caminos y canales, y las obras de mampostería, puentes y demás relativo a la Comisión, parece indispensable que el ramo de Caminos y Canales se componga de tres Comisarios de la Inspección, ocho facultativos sobresalientes en calidad de Ayudantes, de cuatro facultativos de los caminos de sitios Reales e Imperiales, de un facultativo en calidad de celador para cada diez leguas de las comprendidas en las seis carreteras principales del Reino, y de un Peón caminero en cada legua: cuyos empleados, a saber, los de primera, segunda y tercera clase, deberán proponerse por la Junta al Señor Superintendente para su aprobación en personas facultativas que tengan las calidades que requieren y exigen cada una de estas clases, con especialidad los Comisarios, que deberán ser sujetos instruidos en Matemáticas, ejercitados en la Geometría práctica y uso de instrumentos, particularmente en los ramos de arquitectura civil e hidráulica, además del mucho ingenio y buenas cualidades que los hagan dignos de optar al empleo de Inspector, y todos los demás empleados se nombrarán por la Junta en los mismos términos que se ejecute en el día”.

Esta Orden de 1799 viene, pues, a profesionalizar, y despolitizar por tanto, la organización del servicio de caminos. También daría lugar a la creación, en 1802, por Agustín de Bethencourt, ya Inspector General, de la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales.

Cada peón caminero tenía asignado un tramo de carreteras, inicialmente una legua, unos cinco kilómetros y medio. Cuatro o cinco tramos contiguos formaban una sección que estaba a cargo de un capataz. 

Las obligaciones del peón caminero, como guarda y encargado de los trabajos de conservación de la carretera, eran:
  1. Permanecer en el camino todos los días del año, desde que salga el sol hasta que se ponga.
  2. Recorrer todo su trozo, para reconocer el estado del camino, de sus obras de fábrica, paseos y arbolados y de los repuestos de materiales.
  3. Prevenir los daños que ocasionan los transeúntes en el camino, advirtiéndoles lo dispuesto en las ordenanzas o Reglamentos de policía, y denunciar a los contraventores.
  4. Ejecutar los trabajos de conservación que sus Jefes le ordenen, bien sea por tarea o en otra forma, sin más descanso que las horas señaladas para almuerzo, comida y merienda.
  5. Cuidar de las herramientas, materiales, útiles, prendas de vestuario y demás efectos del servicio que existan en su poder, procurando su buen uso y conservación.
  6. Obedecer al Jefe de la cuadrilla, como a su Jefe inmediato, en cuanto le prevenga relativo al servicio público.
De acuerdo a la cláusula 3, el peón caminero, al ser considerado como una fuerza de orden público, debía de ir uniformado.

“El uniforme de los peones capataces y camineros constará: de pantalón y chaqueta de paño pardo, con el cuello, vueltas, solapas y vivos de color carmesí; botín de cuero, ante o paño negro; chaleco de paño azul claro; sombrero redondo, de fieltro blanco, con funda de hule para los días lluviosos, en el que llevarán la escarapela nacional al costado, y una chapa de metal en el frente con el número de los kilómetros y la leyenda Peón caminero; los botones serán de metal amarillo, con la misma leyenda. En verano podrán reemplazar estas prendas por otras análogas de lienzo crudo; para el trabajo usarán un mandil corto de cuero, dividido en dos pedazos, cuyos extremos se atarán con correas por debajo de la rodilla”.

Botón del uniforme del peón caminero
En 1888 se les permitió llevar un sombrero de paja.

En 1852, el ministro de Fomento emite una circular para informar sobre la Real Orden de Isabel II para la construcción de casillas de los peones camineros. Así se lo comunicaba al Director General: “Ilmo. Sr.: La Reina (Q. D. G.) se ha dignado resolver que se proceda a la construcción de las casillas de los peones camineros en todas las carreteras generales, sobre la base, por punto general, de que deberá tener cada una vivienda para dos, adoptando el sistema de construcción más sencillo y económico posible, y que, al efecto, esa Dirección general proponga el plan general, así de la distribución y situación de las casillas como de los planos correspondientes, sus presupuestos y sistema que habrá de seguirse en su ejecución, sin perjuicio de que manifieste al mismo tiempo el aumento de coste que podrá tener el mismo plan en el caso de que se hiciera extensivo a las carreteras ya declaradas o clasificadas en gran comunicación transversal”.

En consecuencia, se envió una circular en la que resolvía e informaba:
  1. Que en cuanto al proyecto de casillas de todo el Distrito, se disponga que, sobre las bases mencionadas, se formen tantos modelos como lo exijan los diferentes supuestos a que se presten las circunstancias locales para su más económica construcción, sin exceptuar el empleo de adobes donde no hubiere otros materiales.
  2. Que en cuanto a la distribución de casillas respecto de cada carretera, se adopte la regla de colocar la correspondiente a cada legua hacia el centro de ella; pero si coincidiese dicho paraje con algún pueblo, se podrá excusar la casilla correspondiente.
  3. Que también deberá tenerse en cuenta, para la oportuna situación de las casillas, la proximidad de agua cuando se pueda conciliar esta circunstancia con las demás que se han mencionado, y, caso contrario, se propondrá la apertura de un pozo.
  4. Que con arreglo a las advertencias precedentes, se extienda para cada carretera una relación, con el número de casillas y situación que han de tener, y su presupuesto, con arreglo al adjunto modelo.
  5. Que se formen, respecto de cada proyecto de casilla, los pliegos de condiciones facultativas y, por separado, la Memoria general, en que se manifieste cuanto conduzca a la más pronta y ordenada ejecución de todas las del Distrito.
  6. Que se proceda, con la mayor actividad, en la redacción de los proyectos y noticias que se han expresado, a fin de que se remitan sin falta a esta Dirección general para el 1 de mayo próximo los de las carreteras generales.
  7. Concluidos que estén estos trabajos, se procederá a formalizar los correspondientes a las carreteras ya declaradas transversales de gran comunicación.
Del recibo de esta circular y de quedar enterado me dará V. aviso, así como de las dudas que le ocurran para su puntual cumplimiento. Dios guarde a V. muchos años. Madrid, 26 de Febrero de 1852.-JUAN SUBERCASE.- Sr. Ingeniero Jefe.

Como se indicaba en la circular, las casillas se diseñaron con la mayor economía de medios, sin tener en cuenta la componente estética y se prescindió de todo tipo de decoración.

La función de la casilla no era otra que la de dar un cobijo adecuado a las familias de los peones camineros.

Su ubicación estaba junto a la carretera para facilitar la atención continuada al tramo asignado. En general estaban aisladas y fuera de las poblaciones. En un lugar alto y despejado desde el cual se pudiese visualizar de la manera más amplia posible el tramo asignado. Debía tener agua abundante tanto para la higiene de los mismos como para mantener el arbolado alrededor de la casilla para hacer más agradable la estancia en ella en las épocas estivales. También su ubicación podía estar influida  por otros motivos como un paso peligroso o desfiladero.

Los primeros modelos oficiales eran viviendas individuales con una superficie edificada de 79,67 m2 y un pequeño huerto o jardín de 27,90 m2.

Casilla de peón caminero. Plano de planta.
Después, en 1859, se apostó por el modelo de casillas pareadas, no sólo para evitar el aislamiento sino también para minimizar el costo de la obra. Se redujo la superficie de construcción a 109,05 m2, ya que se disponía como zonas comunes el vestíbulo y el huerto, que se incrementó a 68,97 m2 para las dos familias.


En el patio de la casa se instaló un pozo y el excusado y el peón también podía guardar la leña y sus herramientas de trabajo.


Era obligado que el peón residiese en su casilla, con su familia, si la tenía.

A mediados del siglo pasado, los peones camineros empezaron a vivir en los pueblos y atendían su tramo mediante una motocicleta, por lo que no era necesario que vivieran en el tramo que atendían.

A medida que fueron abandonando sus casillas, éstas se iban demoliendo debido a que ya no eran necesarias y para evitar su ocupación o uso fraudulento.

Gran parte de las casillas fueron demolidas, pero algunas que no lo fueron devinieron en ruina. Algunas de ellas han quedado como fantasmas a la vera de la carretera.

Casilla en ruinas cerca de Los Santos de Maimona (Badajoz)
Casilla en ruinas en la EX-110, entre Badajoz y Alburquerque
Otras han sido recuperadas y prestan servicios que nada tienen que ver con los inicialmente supuestos.

Casilla acondicionada para turismo rural en Garrovillas de Alconétar (Cáceres)
Casilla acondicionada para Protección Civil en Olivenza (Badajoz)
Casilla acondicionada como puesto de la Cruz Roja en Jerez de los Caballeros (Badajoz)
En el trabajo he datado las casillas que aparecen en el famoso vuelo americano de 1956, previo al éxodo de los peones camineros a las ciudades y la demolición de la mayoría de sus casillas.

1956. Casilla situada entre N-521 y Arroyo de la Luz (Cáceres)
Misma casilla en la actualidad. Demolida, sólo se aprecian los cimientos.
Ese análisis me ha permitido identificar, sólo en las carreteras transferidas por el Ministerio de Obras Públicas a la Junta de Extremadura en 1984, 293 casillas construidas.

A día de hoy, 235 casillas se encuentran demolidas, 27 están en ruina y 31 tienen otros usos.

Mi intención es ampliar el estudio a toda la Comunidad de Extremadura, considerando también las de titularidad del Ministerio de Fomento y de las Diputaciones Provinciales, si hubiera alguna.

Pero eso será objeto de un futuro post.

5 comentarios:

marevalo dijo...

¿Antes de 1761 no había carreteras? Me interesaría más saber cómo se gestionaban los caminos antes de ese momento...

Marco Miliario dijo...

Interesantísimo tema, Emilio. Las casillas siempre han sido un patrimonio olvidado y, actualmente, además, en vías de extinción.

Santiago Jesús Hernández Calvo dijo...

No conocía esta línea de FFCC abandonada. Al menos, la carretera aprovechó algo del trabajo y el dinero invertido. Ya sabemos que no siempre es así.

Vicenç Marquès i Sanmiquel dijo...

Señor Emilio M. Arévalo:

¿Recuerda usted si en las casillas de los peones camineros existía un lugar, en su interior, habilitado para que en él pudiese pernoctar la pareja de la Guardia Civil en sus rondas por las carreteras y descampados? Un amigo mio y yo lo hemos comentado, pero no hemos llegado a ninguna conclusión, aunque yo personalmente creo que sí.

Reciba un cordial saludo

Atentamente:

Vicenç Marquès i Sanmiquel
SABADELL (Vallès Occidental) CATALUNYA

Emilio M. Arévalo Hernández dijo...

Buenos días, Sr. Vicenç.
No tenía noticias al respecto. Al menos en Extremadura no me consta que las casillas tuvieran un apartado para el fin que comenta.
Las casillas se proyectaron de manera que su construcción fuera lo más económica posible y eso llevaba aparejado que tuviera la menor superficie.
No obstante, los modelos de casillas fueron evolucionando y puede que en algunas zonas, ya a finales del XIX o principios del XX, se optaran por otros modelos más amplios que pudieran dar servicio a lo que comenta.
Yo, desde luego, no conozco ninguna.
Un saludo y gracias por tu comentario.
Emilio.

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