martes, 31 de diciembre de 2013

El puente de Serradilla

La actual carretera CC-29.6, de titularidad de la Diputación de Cáceres, conecta la localidad de Serradilla con la EX-390, salvando el río Tajo.

El puente actual, obra de Antonio Martínez Santonja al que dediqué un post en este blog, sustituyó a uno más antiguo.

La particularidad del antiguo puente es que, a semejanza del Puente del Cardenal, aflora en las épocas en que el embalse de Alcántara se encuentra más bajo.

Así, podemos verle como en la siguiente foto.


Antes de la construcción de este puente, se salvaba el río mediante barcas.

Es por ello que el ayuntamiento de Serradilla encarga en mayo de 1926 el proyecto de un puente sobre el río Tajo al ingeniero de caminos, canales y puertos, D. Enrique Colás Arias.

Fue una obra que acometió el ayuntamiento y, por ello, debía ser una solución muy económica.

El proyecto se presentó en julio de 1926 y se aprobó un febrero de 1927 procediéndose a la contratación de las obras. Éstas empezaron en septiembre de 1927 y finalizaron en enero de 1929, momento en que se abrió al tráfico.

En la siguiente foto podemos ver al ingeniero D. Enrique Colás Arias, en el centro de la imagen, con el resto de autoridades de Serradilla.


La ubicación del puente se dispuso en un estrechamiento del valle del Tajo con una anchura de 85 metros a la altura de las máximas avenidas.

De acuerdo a los datos obtenidos, el ingeniero propuso dos proyectos:
  • Un puente con arco central de medio punto de 30 m de luz y dos a cada lado de 10 m, todos de hormigón armado.
  • Un puente de un tramo recto de 32 m de luz y dos laterales de 20 m, también de hormigón armado.
Ambas soluciones consideraban los apoyos de mampostería de labra tosca y sillarejo.

Se adoptó el proyecto de los tramos rectos, no sólo por su menor costo, sino porque con él era más fácil evitar el peligro de los desperfectos que pudiera ocasionar, en el caso de los arcos, una rápida crecida.

Las secciones proyectadas eran las siguientes:

Para el tramo central de 32 m:


Siendo el detalle del armado de las vigas longitudinales el siguiente:


Para los dos tramos laterales de 20 metros:


El tablero tiene una anchura de 6,30 m, dejando 4,50 m para los vehículos y 90 cm para cada una de las aceras laterales con su barandilla.

Las pilas y los estribos tienen los paramentos de mampostería concertada con labra tosca, para integrarse con el terreno.

En la siguiente foto podemos ver la construcción del puente, con las pilas y estribos construidos y el cimbrado del primer vano de 20 metros.

 

En la siguiente foto podemos ver los dos vanos laterales ya hormigonados, con la cimbra todavía puesta. También podemos ver la cimbra del vano central de 32 m y el encofrado para el hormigonado.


Otra instantánea durante el hormigonado de los tableros del puente.

  

Una perspectiva del puente en construcción


El costo del puente fue de 230.000 pesetas de la época.

Para hacernos una idea de dónde se situaba el puente, podemos ver esta foto aérea del vuelo americano de 1956 en la que puede verse el mismo y el trazado de la antigua carretera.


En el mapa del IGN de 1963 el puente aparecía en el antiguo trazado.


También parece apreciarse, en la orilla sur, un camino más antiguo de bajada que posiblemente iba a dar al antiguo embarcadero.

Posteriormente, debido a la construcción del embalse de Alcántara se realizó un nuevo puente, aguas abajo, mucho más alto. En esta foto aérea de principios de los ochenta se puede apreciar los dos puentes.


Los dos puentes podemos apreciarlos en la siguiente fotografía antes de embalsar Alcántara.


En la siguiente foto aérea, poco tiempo después, ya no se aprecia el puente, inundado por el alto nivel del embalse.


Por último, una reciente foto aérea en la que sólo se ve el antiguo puente y la mejora del trazado realizada a la carretera por la Diputación de Cáceres.


En los mapas modernos del IGN, el puente antiguo ya no aparece, sumergido en el río Tajo.


Ésta es la historia de un puente muy deseado por la localidad de Serradilla, pues salvaba el gran obstáculo que representaba el río Tajo y que ahora yace en el fondo del embalse de Alcántara, pero que de vez en cuando emerge para poner de manifiesto que aunque no se le vea, él sigue ahí.

Por último, desear un feliz 2014 a todos los lectores de este modesto blog

ACTUALIZACIÓN:
Más información en el siguiente enlace, artículo de José Carlos Bravo Fernández, en el que se ha basado parcialmente el post. Otras fuentes han sido la Revista de Obras Públicas y fotos aéreas de elaboración propia.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me entusiasma ver estos trabajos que se realizaban con tan pocos medios .
FB

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